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El caldo de huesos como pilar de una alimentación real

Hay momentos en los que el cuerpo pide algo distinto. No más reglas, no más dietas nuevas, no más listas interminables de “alimentos permitidos”. Pide algo que nutra, que calme, que sostenga.


En esos momentos —especialmente a comienzos de año— muchas personas quieren cambiar su forma de alimentarse, pero sin volverla una carga más. Quieren cuidarse, sí, pero también quieren vivir, trabajar, descansar, disfrutar.


Ahí es donde aparece un alimento que ha acompañado a la humanidad durante siglos y que hoy vuelve a ocupar el lugar que merece: el caldo de huesos.

No como una moda, no como un producto milagroso, sino como lo que realmente es:un alimento base, real, profundamente nutritivo y fácil de integrar en la vida cotidiana.


Alimentos Costumbres Ancestrales

Colágeno natural

Un alimento ancestral con sentido actual


Antes de que existieran suplementos, polvos y cápsulas, el caldo de huesos era parte esencial de la alimentación diaria. No solo por tradición, sino por lógica nutricional: era una forma inteligente de extraer minerales, proteínas y compuestos estructurales de los huesos y tejidos conectivos de los animales, sin dejar de lado que era la forma de cocción más usada y depronto la única conocida.

Hoy, con mayor acceso a información científica, entendemos mejor por qué este alimento ha sido tan valorado históricamente.

El caldo de huesos no hace magia, pero sí aporta nutrientes clave en una forma que el cuerpo reconoce, absorbe y utiliza con facilidad.


El valor nutricional del caldo de huesos (lo que realmente importa)


Un buen caldo de huesos es mucho más que agua caliente con sabor. Su valor está en lo que se extrae lentamente durante la cocción prolongada:


  • Colágeno y gelatina natural

  • Aminoácidos como glicina, prolina y glutamina

  • Minerales biodisponibles: calcio, magnesio, fósforo, potasio

  • Pequeñas cantidades de glucosamina y condroitina


Estos componentes participan activamente en la salud articular, digestiva, ósea y del tejido conectivo en general.


Tipos de colágeno según el caldo


Aquí es importante ser transparentes y claros.


  • Caldo de huesos de res: Aporta principalmente colágeno tipo I y tipo III, fundamentales para:

    • Articulaciones y tendones

    • Huesos

    • Piel, uñas y cabello

  • Caldo de huesos de pollo: Contiene mayor proporción de colágeno tipo II, asociado especialmente con:

    • Cartílago articular

    • Movilidad

    • Salud de las articulaciones


Casi siempre me preguntan cuál de los dos consumir y puedo decir que ambos son valiosos, pero cumplen funciones ligeramente distintas. Por eso, más que hablar de “mejor” o “peor”, hablamos de para qué lo necesitas y cuáles son tus gustos.


Un enfoque académico: por qué el caldo funciona


Desde el punto de vista fisiológico, el cuerpo utiliza los aminoácidos del colágeno como materia prima para regenerar tejidos. La glicina, por ejemplo, cumple un rol clave en la síntesis de colágeno propio, en la salud intestinal y en la regulación del sistema nervioso.


La glutamina apoya la integridad de la mucosa intestinal, mientras que la prolina participa en la reparación del tejido conectivo.


Además, al ser un alimento líquido y de digestión sencilla, el caldo de huesos resulta especialmente útil en momentos de:


  • Fatiga digestiva

  • Estrés

  • Recuperación física

  • Cambios de alimentación


¿Para quiénes puede ser especialmente útil?


El caldo de huesos puede beneficiar a muchas personas, pero es particularmente valioso para quienes:


  • Quieren mejorar su alimentación sin cocinar todo el día

  • Sienten desgaste articular o rigidez

  • Buscan mejorar su digestión o algún síntoma relacionado con el sistema digestivo

  • Están retomando hábitos después de una etapa de "desorden" en la alimentación

  • Quieren alimentos que los hidraten y nutran adecuadamente.



No hay una edad específica ni una condición única. Es un alimento transversal, adaptable y seguro cuando se elabora correctamente.


Cómo incorporarlo sin reglas rígidas


Una de las mayores virtudes del caldo de huesos es su flexibilidad. No hay una única forma correcta de consumirlo.

Algunas ideas prácticas:


  • En la mañana, como bebida caliente para iniciar el día

  • Como base para sopas o para preparar cualquier alimento

  • Entre comidas, cuando no quieres algo como té o café

  • En la noche, si quieres mejorar la calidad de tu sueño o prefieres algo muy ligero para cerrar el día


La cantidad también es personal. Algunas personas se sienten bien con una taza al día; otras lo usan en varias preparaciones. Nunca me gusta hablar de medidas o cantidades específicas a lo mejor, ¡porque no existen!. Cada quien lo puede usar y tomar como mejor le parezca.


Un alimento real, sin temor ni culpa


Cuando el caldo está hecho con huesos de animales limpios, de pastoreo, criados de forma consciente, no hay motivo para temerle a su consumo.Es grasa natural, proteína natural, minerales reales.


No es ultraprocesado. No necesita etiquetas confusas. No exige control obsesivo.


Es alimento.


La diferencia está en la calidad


No todos los caldos son iguales.La calidad de los huesos, el tiempo de cocción y la ausencia de aditivos hacen una diferencia enorme en el resultado final.

En Costumbres Ancestrales, cada caldo se prepara con una intención clara:


  • Animales de origen limpio, criados y alimentados de manera natural

  • Cocción lenta para preservar nutrientes

  • Sin conservantes ni ingredientes innecesarios


Como siempre lo menciono, el objetivo no es producir en masa, sino ofrecer un alimento premium, coherente con una alimentación real.


Este es el criterio desde el que nace Costumbres Ancestrales. Si quieres llevarlo a tu día a día, te invito a conocer nuestra tienda y los alimentos que usamos como base para una alimentación real.


Si todavía no te has dado una vuelta por ahí, ¡este es el momento!.



Gracias por leer hasta aquí,


Diana

Costumbres Ancestrales


 
 
 

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